Del corazón y la amnesia

Entonces uno se queda frío, el olvido ya es la única opción plausible, pero, ¿como es que uno se despide de un recuerdo? De momento solo puedo pensar que uno acaba por resignarse, resignarse a que ya no se caminara por los viejos caminos tomado de las mismas cálidas manos, a que se han acabado las citas en tal estación del metro a determinada hora, y los nombres (porque en una despedida, son varios los nombres a los que se renuncia) se convierten en el eco incomodo de una época a la que antes no se planeaba (quizás ni remotamente) renunciar. Entonces las canciones dejan de ser canciones y se vuelven pequeños hilos sueltos en la memoria, los lugares comunes trampas para osos, y los posibles encuentros se tornan similares a cajas de Schrödinger, es decir, peligrosas sombras en las que no se sabe si se saldrá o no bien librado. Pero vamos, esto es meramente lenguaje del corazón, al cerebro que más le da ignorar un hecho, si le da igual ignorar que se tiene el teléfono en la mano en medio de una salvaje cruzada por toda la sala. He llegado a la conclusión de que el amor es por ratos el mejor exponente de la disposofobia, que si bien el corazón tiene más cuartos que un hotel de putas, cuando trabaja en conjunto con el cerebro, se encargan de llenar cada cuarto con un recuerdo (que hoy por hoy, no me atrevería a decir innecesario, quizás cuando logre olvidar, lo afirmaré con cierta crueldad).  ¿Como es que uno se despide de un recuerdo? Uno no tiene tiene infinidad de corazones que llenar, ni hay tantas ciudades en este mundo como para generar recuerdos al chasquido de los dedos. Hoy por hoy no puedo decir más que, he olvidado el camino que tomábamos para llegar al restaurante que a ella le gustaba, he olvidado el nombre de la mayoría de sus amigos, e incluso me tome el tiempo necesario para olvidar su color favorito, la fecha de su cumpleaños, y el lugar que le gustaba ocupar cuando escapábamos a la Cineteca, mas en cambio no puedo evitar pensar en ella cuando alguien menciona su platillo favorito, ni mirar con cierta nostalgia hacía la bancas que solíamos ocupar cuando andábamos por el parque México, ni pensar en ella cuando dan su película favorita en la tele. Uno puede fingir olvidar lo que se le da la gana, pero por desgracia el corazón es un órgano que nunca sufre amnesia.

- Guido Vázquez

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Acción poética Zulia

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Cinismo.

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(Fuente: scumsberg, vía rockbleezy)

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Hey, come here. | via Tumblr em We Heart It.

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(vía nataliave)